TRABAJO DE CAMPO

TOMA DE CONTACTO

Paseamos por el barrio y pensamos que acercarnos al Centro Social Ocupado de San Bernardo La Sin Nombre era la mejor manera de saber las preocupaciones de los vecinos. Allí nos dieron el contacto de Antonio Buenavida, habitante del barrio implicado en el problema del desalojo y ocupación de la vivienda San Bernardo 52. Nos reunimos con él y supimos que la mayoría de los inquilinos que se han visto desahuciados son ancianas, conocidas en el barrio como las ‘abuelas ocupas’, y aprendimos de su larga historia de lucha contra la corrupción inmobiliaria y la especulación urbanística, pero también de su hartazgo ante las presiones, desalojos y realojos que han padecido.

CONCLUSIONES

Sólo quedan 20 vecinos del barrio que hayan vivido la mayor parte de sus vidas en él. Son de edad avanzada y la mayoría están cansados de tanta lucha por una vivienda digna y contra el olvido del barrio, lo que no impide que sigan reuniéndose todos los jueves en busca de una solución a su problema.

De acuerdo con ellos, decidimos centrarnos en el rescate de la memoria de lo que fue el barrio, de esa idiosincrasia que un día desapareció y que hay que reivindicar frente a la indiferencia de los nuevos vecinos que no sienten San Bernardo como suyo.

Nos propusimos unos objetivos:

-Resaltar la importancia del arraigo, del orgullo de pertenencia al barrio y a su perdida idiosincrasia. Para ello, la memoria será nuestra más valiosa herramienta.
-En esta línea, recordar costumbres como comprar en las tiendas del barrio, hoy muchas de ellas desaparecidas, o sentarse en los patios y las puertas a charlar.
-Mostrar la valentía y el arrojo con que se entregan las ‘abuelas okupas’ a la lucha sin perder la esperanza y la dignidad.
-Hacer visible la especulación sin escrúpulos, con ‘mobbing inmobiliario’ a los ancianos, y constatar el desalojo y la demolición de viviendas